Es aquí donde la marca Decléor concentra todo su capital, constantemente enriquecido por los trabajos de investigación sobre nuevas especies botánicas para extraer de ellas las moléculas olfativas más activas: los aceites esenciales.
Gracias a una experiencia y savoir-faire únicos, el grupo de investigadores de Decléor alían "ciencia y naturaleza" para elaborar fórmulas cosméticas cada vez más eficaces.
Cada innovación conseguida se somete a un doble peritaje:
- Peritaje científico y clínico para garantizar su perfecta tolerancia y medir su eficacia;
- Peritaje cosmético llevado a cabo por especialistas en belleza, a fin de conseguir las texturas y los aromas que mejor se adaptan a cada función del producto.
Más de treinta años de investigación han permitido crear una auténtica "aromateca" DECLÉOR. Constantemente enriquecida por los trabajos de investigación sobre nuevas especies botánicas, esta aromateca única permite innovar de forma permanente: en la actualidad, consta de no menos de 40 aceites esenciales empleados en más de 150 fórmulas.

Debido a la potencia de los aceites esenciales, su manejo para obtener una fórmula cosmética 100% natural es extremadamente delicado y requiere toda la pericia técnica de nuestros Laboratorios.
Al asociarse, los Aceites Esenciales actúan en sinergia, creando de manera natural nuevas propiedades. Este descubrimiento no sólo fue el origen de nuestros AROMESSENCE, sino que también dio lugar al conjunto de cremas, bálsamos y lociones que componen nuestras gamas de productos.
Éstos combinan lo mejor de los aceites esenciales con los últimos avances de la investigación contemporánea en materia de Activos para producir los beneficios deseados. En efecto, más allá de sus propiedades intrínsecas, los Aceites Esenciales, al ser rápidamente absorbidos por la piel, son también magníficos vectores que mejoran la "penetración" de los activos.
Al contrario que los aceites vegetales, que se extraen de las semillas y huesos, y son muy pesados, los aceites esenciales son extremadamente ligeros.
A menudo, se dice que son como gases, gases que tienen la capacidad de penetrar muy fácilmente en las distintas capas de la epidermis. Al mismo tiempo, presentan una buena capacidad para mezclarse y una alta afinidad con los lípidos cutáneos. Además, atraviesan los tejidos ágilmente, lo que los convierte en excelentes motores de activación.
Éstas son las diferencias básicas entre un aceite vegetal y un aceite esencial.
Y, de hecho, al estudiar los aceites esenciales, nos damos cuenta de que aunque sean productos naturales, es todo cuestión de química, ya que un aceite esencial puede contener 200 moléculas distintas o incluso más. Cada una de estas moléculas –aunque se encuentre en trazas en el aceite esencial– tendrá un impacto sobre su tolerancia, aroma y eficacia. Éstos son los conocimientos de Decléor sobre los aceites esenciales que trabajamos.
En Decléor elaboramos entre 40 y 50 aceites esenciales diferentes. Mediante un cromatograma, obtenemos la cartografía de cada uno de ellos. La cromatografía en fase gaseosa nos permite obtener el carnet de identidad del aceite esencial, en otras palabras, descifrar su composición. Basándonos en este conocimiento, destinamos cada aceite esencial a una aplicación concreta. Por ejemplo, si el aceite esencial contiene fenoles, sabemos que tendrá un alto poder bactericida. Por el contrario, si contiene cetonas, tendrá una potente acción suavizante y calmante.
Por lo tanto, en función de la composición química, asignaremos a cada aceite esencial una acción cosmética precisa.
El siguiente paso es verificar su acción. En primer lugar, se realizan tests in vitro, es decir, pruebas que básicamente se realizan en tubos de ensayo. Luego, se procede a realizar tests ex vivo, evaluando la acción de los aceites esenciales en cultivos de piel. Por último, se llevan a cabo tests in vivo, probando los productos en voluntarias, lo que nos permite confirmar los resultados obtenidos en los tests previos.
Desde hace diez años, cumplimos la política que nos hemos impuesto: analizar regularmente una decena de aceites esenciales en relación a una acción específica.
Cabe destacar que, en términos generales, Decléor destina el 20% de su presupuesto de investigación a estudiar los aceites esenciales que, aunque no responden forzosamente a una aplicación necesaria para productos que se encuentran en ese momento en fase de desarrollo, pasarán a formar parte de la base de datos que dará pie al desarrollo de nuevos productos en el futuro.